Y otra vista de esta limonada con nuestras montañas emblemáticas nevadas y ese rayo de sol, estos días de atrás ha hecho un frío infernal, ¡qué ganas de sol, calor, terrazas...qué ganas, qué invierno más eterno!.
Tras la bajada nos fuimos a comer a Senén, otro lugar top 10 que nos encanta, esta vez tanta hambre teníamos que no hay prueba de lo que zampamos, sólo de la tarta de queso (si vais a Restaurante Senén tenéis que pedir esta tarta sí o sí, no la hacen más rica en ningún lugar) y de un regalo que nos dio mi Rosina querida, amiga desde nuestros tiempos de Instituto y que cocina como una diosa maravillosa.
Y mi hija que ya no podía más, me dio su tarta para mi, ahí en un taper me la llevé para el día siguiente :):):)
La belleza de la naturaleza es una fuente inagotable de inspiración, ella no se apresura , pero todo se cumple.
1 comentario:
Por lo que nos dices de la tarta de queso creo esta a la altura del paisaje.
Espero que esos bugís solo se usen por lugares habilitados.
Saludos.
Publicar un comentario