Y terminamos nuestro puente de todos los Santos de una forma maravillosa, llenitos de la extraordinaria Navarra, hacemos la última parada en Bakio en un hotelito precioso a pie de playa, El Arimune, que imaginamos en verano el precio sea intocable puesto que es PRECIOSO...desde nuestra ventana se ve San Juan de Gaztelugatxe, que precisamente será nuestra próxima visita...comemos en el puerto de Bakio, y a esa joya en medio del Golfo de Vizcaya que nos dirigimos.
Además de San Juan de Gaztelugatxe, desde nuestra ventana, vemos toda la playa de Bakio...
Y aquí la tenemos...unida al continente por un puente de dos arcos formando un biotopo protegido...¡qué lugar!
Bien creíamos que apenas encontraríamos gente por las fechas que son...pero que equivocada estaba...no había gente,no...había mares de gente...sacar las fotos fue una tarea complicadísima. Es lo que ha tenido este veroño, ¡¡todos a la calle!! jjjjj...parece increible la temperatura que tenemos, calor de pleno verano.
Y San Juan nos premia con esta puesta de sol...¡sin palabras!...sensaciones, silencio, disfrute y ánimo para arriba, que hay que subir 232 escalones (aunque en muchos sitios he visto que habla de 241escalones) igual me perdí y conté de menos...porque lo cierto es que hay que sufrir la subida jjjj, pero con la puesta de sol y saca foto aquí, saca foto allí ¡ni me enteré! salvo por la sudada que agarré del calorazo que hacía.
Una perspectiva de la subida desde casi arriba del todo ya...
Y como San Juan manda...hay que tocar la campana tres veces y pedir un deseo...y si teneis muchos deseos, pues hacer tañir las campanas muchas veces, como hizo esta menda lerenda jjjjj.
El lugar tiene leyendas preciosas.
Y seguimos disfrutando de la grandiosa puesta de sol que lo ilumina todo de un dorado anaranjado...desde luego este mar debe sentirse muy mimado por el astro rey.
Bajamos que oscurece...
Y si...ya el sol se esconde tras el horizonte...ya se enciende el faro...allí queda esta joya en medio del mar en un silencio total...la algarabía se detiene y todos nos vamos de allí...cada uno de nosotros con nuestras sensaciones.
Como hubo muchas fotos también en el camino de bajada, y los días son tan cortos ya, llegamos de los últimos al aparcamiento...igual que esta parejina que daba de beber así a su perro ,que había subido y bajado de San Juan de Gaztelugatxe.
¿No podremos jamás en el mar de los tiempos echar ancla algún día? alphonse De Lamartine.


















