
Entre Caravia y Ribadesella, en las hoces de Entrepeñes se esconde esta maravilla de playa declarada monumento natural, y os aseguro... que este nombramiento lo lleva con honor.¡¡Que lugar más precioso!!.
En el extremo oriental de la playa se localizan dos huellas fosilizadas de dinosaurios del período Jurásico, constituyendo uno de los hitos de la denominada Ruta del Jurásico de la costa asturiana.
Después de bajar del Gobia, de disfrutar de aquellas vistas desde aquel privilegiado balcón y del susto con el toril jajajaja, decidimos comer nuestro bocatadecisivo en este entorno.

Desde la playa se pueden apreciar las cimas del Gobia, del que hace un ratito descendimos... y del colosal Pienzu que habíamos subimos en abril de este año.

El cantábrico está precioso, es como si se negase a abandonarse al otoño, y en esa lucha... se llenase de belleza...

Una" parte" de la enorme playa de Vega, a mi entender la más bonita.

Aquí está todo en equilibrio, estas piedras perfectamente encajadas y no se caen,está toda la playa sembrada de estas huellas de equilibrio.... no se quien se entretuvo en hacer esto pero...¡¡.que dificil!!

Después del día ajetreado que tuvimos con la subida, el aire en la cima y el susto del toro al bajar, bien merece la pena un rato de esos momentosdecisivos de relax, el poeta estará pidiendo a la mar ...¿que le pedirá? está ensimismado....
Y yo....pues con unos suavecitos ejercicios de yoga, más que nada meditación, para pedir que en el mundo haya paz de una vez por todas.


Y....en el momento de abandonar la playa y dirigirnos hacía Cué, disfrutamos aún de este cielo espectacular...que día más intenso de emociones y vivencias.
REFLEXIÓN:
"En calma el mar no creas, por sereno que lo veas".
