Y llegó el tan esperado fin de semana del 8 de mayo...tocaba descansar, desconectar y descubrir rincones nuevos de mi paraiso, de mi tierra materna, de mi Llanes del alma...llegamos al interior de LLanes, a lo más profundo de sus pueblecitos, y justo aquí empezó todo... en La Montaña Mágica...un complejo hotelero que tiene a su alrededor todo un lujo de entorno para disfrutar.
Fue llegar y comenzar a descubrir detalles únicos...es la primera vez que veo un helecho tan grande, adoro los helechos y éste me pareció digno de ser fotografiado, y los más pequeñitos con ese verde Asturias que tanta energía me da a mi.
Queremos verlo todo, y la verdad pocas cosas dejamos para la próxima vez...porque habrá próxima vez...¡qué lugar !...y una vez que tomamos altura, las vistas de estos pueblecitos Llaniscos acariciados por las montañas y la neblina es todo un espectáculo que quiero fijar en la retina de mi alma.
Yo que muchas veces en subidas a cimas que se hacen pesadas y pesadas, y pindias y pindias, he clamado por unas escaleritas y...aquí aparecen unas.
Pero lo cómodo dura poquito...empieza la piedra y la hierba mojada...empieza el espectáculo jjjjj
En algún momento la subida se me inclina un poco y se me hace resbalosa...pero venga que hay que alcanzar Peña Cuanda, y desde allí contemplar mi Cantábrico amado.
Y alcanzamos Peña Cuanda y las vistas son extraordinarias.
Intentamos también El Benzua pero la niebla allí es intensa...asi es que cambiamos de planes, y como está más abierto para el pico Castillo, hacia allí que nos vamos...en el camino este magnífico árbol que crece fuerte a ras de suelo en vez de a ras de cielo, y del que os hablé en mi anterior entrada...¡¡qué ser mágico...cuántas veces volveré a abrazarte cada vez que vaya a mi paraiso!!.
Vista atrás y vemos Peña Cuanda y El Benzua, y por delante tenemos el pico El Castillo...¡precioso de verdad!
En su cima...contemplando la grandiosidad de esta tierra a la que tanto, tantísimo adoro.
Manuel al filo del aéreo...yo no me acerco que el vértigo me puede...en su base más ancha estoy genial.
Y después de contemplar el mar Cantábrico desde lo alto, de divisar algunas cimas de Picos de Europa, y de disfrutar del silencio de la montaña...cresteamos en la bajada...un poquito.
Y de aquí nos fuimos a La Dolina de Cuanda donde descubrimos detalles hermosos, sencillos pero dignos de ser atrapados por mi objetivo para siempre.
Y es que mi paraiso siempre tiene algo nuevo que mostrarme.
"Un reloj sin agujas es inútil, tanto si anda como si está parado"...así está mi reloj en este paraiso, detenido.





























