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16 de enero de 2017

CUEVA DEL BUXU

 Me había quedado sin publicar esta preciosa ruta de hace justo un año...
Una ruta maravillosa adentrándonos en un bosque de ensueño lleno de humedad y duendes, en Cangas de Onís, en el pueblecito de Cardes.
Descubierta en 1916  y llenita de arte rupestre único, alberga arte parietal, importantes niveles solutrenses con industria lítica y ósea, y hay también diversas manifestaciones del arte mueble, entre las que destaca la escultura de un ave tallada sobre el colmillo de un oso de las cavernas.


 La cueva preciosa pero el km de senda que nos adentra en ella, ese km...allí ese día había magia.
Disfrutad del bosque como lo hicimos nosotros.

















 Y de camino a la cueva...el corral del Buxu , que nos tuvo entretenidos un buen rato con la danza y el canto del gallo kiriko.



"Un buen viajero es el que sabe cómo viajar con la mente" Michael Bassey Johnson

28 de enero de 2016

CUEVA DEL BUXU...ENTRE TRASGUS Y XANAS

 A 2 km de Cangas de Onís en dirección a Panes, por la carretera AS-114, se toma un desvío a la izquierda que nos lleva al pueblo de Cardes, un pueblecito precioso de Onís.
Una vez en el puebecito, se toma un sendero de 1 km que conduce a la cueva de El Buxu. Las visitas están restringidas, con un cupo de 25 visitantes por día, nosotros no pudimos entrar porque estaba cerrada, asi es que volveremos.
 No pudimos ver La Cueva del Buxu pero si disfrutar de este maravilloso paseo de 2 km por el bosque que nos lleva hacia la cueva...
¡qué bosque!
 Hay una humedad y una neblina que nos lo muestran lleno de misterio, y nos regala además esos detalles que esconden los bosques.





 Después de disfrutar un ratín por las afueras de la cueva...en la bajada se ve todo desde otra perspectiva diferente...diferente pero igual de preciosa. 
Y allí estaba este maravilloso castaño, inmenso, grandioso, lleno de energía que me regaló...ya no puedo vivir sin el abrazo a estos maravillosos seres vivos, ojalá ellos sientan mi cariño y agradecimiento en cada abrazo que les doy.


Abracé al árbol con cariño,
como quien lo despierta.
Después con más fuerza, fusionándome.
Sentí mi propia respiración.
Tomé pulso de mi sangre
para sintonizar con la sangre del árbol.
De repente
dejé de sentir mi yo:
y fuí árbol, sólo árbol,
pura energía cósmica.
 
Leonardo Boff