26 de mayo de 2019

CANTO EL OSU DESDE BRAÑAGALLONES

El fin de semana del 10, 11 y 12 de mayo nos vamos con Carlos y Sole al Parque Natural de Redes, volvimos a alojarnos en el pueblecito divino de Caleaó, en Casa Zulima en la que nos encontramos muy agustito. 
El día 11 alcanzaríamos la cima de Canto el Osu a 1.800 metros, una cima que tenía apuntada en mis pendientes y que deseaba, con todas mis fuerzas, quitarla ya de esa lista...¡¡hace tanto tiempo que la deseaba!! y sí...se ha convertido en una de mis favoritas. 
Es una cima muy exigente, no por dificultad sino por ser muy larga y un continuo rompepiernas, sube, baja, vuelve a subir y por último bajarla de nuevo.

Feliz de haberla alcanzado, muy feliz.
Y por el camino vemos auténticas maravillas...
Valdebezón , desde aquí se puede tirar hacia el Canto el osu o a La Peña el viento

También disfrutamos de senderos de vértigo y senderitos labrados en la ladera...qué gozada de ruta.

Ver rebecos ha sido un total disfrute, hasta en cuatro ocasiones los avistamos

Y el peor de todos los rincones ha sido éste porque nos encontramos un nevero en total verticalidad, este terrenos es muy pedregoso y con nieve más aún...pero despacito y con cuidado sin ningún problema.


Desde el camino vemos la vega de Brañagallones, es tan bonita, volveremos otro finde para dormir en el refugio de Brañagallones y disfrutar a tope de este lugar.

Si echamos la vista atrás y vemos toda la collada con lo que habíamos subido previamente y después la bajada , nos sentimos muy reconfortados por la fortaleza de nuestras piernas...y damos gracias por ello.



Lugares de cuento en todo el camino...
Valdebezón, aquí todavía el río se llama así, más adelante toma el nombre de río Monasterio.




Vemos también este senderín que es la pista de subida a Brañagallones, por él subimos en taxi Land Rover y bajamos andando. 
Verlo desde aquí impone 
Momentos en cima, más momentos en cima, el mensaje que dejamos en el buzón de cumbres y nuestro brindis con el rico bocata que nos comimos...compartir esto con nuestra gente es lo mejor del mundo.
El momento más simpático de la jornada fue sin duda éste, el potrillo empujándome porque quiere jugar y jugar.
Tras muchos kilómetros caminados y mis dedos completamente blancos del resquemor de la caminata, paramos en el refugio de la Vega de Brañagallones a tomarnos una cervecita bien fresca, ¡¡cómo nos supo de rica!!, a descalzarnos, descansar y charlar.



Mirar la Vega , por donde hemos bajado... y las imágenes  de las casitas que tomamos por la mañana cuando me quedé enamorada de este lugar nada más llegar.

El refugio de Brañagallones, muy chulo qué está.
Terminamos la jornada montañera con  19,3 km, 1.010 metros de desnivel y 10 horas caminando y parando, en definitiva disfrutando  de esta magia de paisajes del Parque de Redes, en Asturias...¡¡VOLVEREMOS!! 
nos despide una preciosa puesta de sol sobre Bezanes.
"Estos paisajes son como esa frase en el camino que se desmayaba arrepentida"Landero

1 comentario:

Ginebra dijo...

Un paisaje verdaderamente apasionante. Ese caballino parecía no querer despegarse de tu persona:))) no me extraña, ellos bien saben a quien agarrarse, jajajajajaja.
Estupendo el parque Natural de Redes. Que haya cada vez más espacios protegidos es un deseo personal, a ver si se cumple.
Besos