10 de agosto de 2015

EN LA CASCADA DEL MONTE DEL UROGALLO

 Y después de una noche alumbrada por una luna mágica...amanecía nuestro último día del fin de semana en tierras del Parque Natural de Redes...Carlos y Sole aún nos tenían preparada una gran sorpresa con esta ruta.
IMPRESIONANTE ya desde el inicio del camino, unos senderos que discurren entre árboles grandiosos, me regalaron toda su energía y estaban envuelto todo en un ambiente de cuento con esa niebla que acariciaba el lugar.
 Los chicos abren camino, y Sole y yo vamos entretenidas charlando y contemplando los bosques que vamos cruzando.


 Las primeras cascadas discurren cantarinas dentro de este espacio...aquí nos detenemos un buen rato y disfrutamos del agua, de su sonido relajante.

 La niebla se cuela en el bosque y nos acompaña un ratito en el camino, todo aquí merece una parada y una fotografia, pero Manuel no lleva cámara y tira de nosotros tres, no lo consigue, seguimos ensimismados captando cada detalle.

 A cruzar el arroyo sin mojarse y sin caerse al agua.
Unos metros más y ya de lejos vemos El Tabayón ( la cascada)...uaffff que lugar...paraiso del oso, bosque poblado, niebla, pedreros y muchos arándanos...lo presiento...nos observa, estamos en su territorio.

 Cada vez más cerquita, salvamos un pedrero de los que odio pero que no se me dió nada mal, y allí estamos, justo ya debajo del Tabayón...¡qué lugar!
 El agua baja salvaje, estos 60 metros de caida son un espectáculo, el lugar impresiona, estamos en el corazón del monte del Urogallo, y del oso por supuesto.

 En este pedrero seguro que se pasea durante el día y la noche...creí verlo varias veces, y estoy convencida de que si este día tenemos paciencia y esperamos a que marchase la gente que allí había, acabamos viéndolo, hubiésemos acabado viendo al gran oso cantábrico...lo presentí escondido, observándonos.
 Las arandaneras ya están repletas de fruto para que coma el precioso plantígrado...y nosotros alguno también comimos, estaban deliciosos.
Echo la vista atrás y me prometo volver en otoño, cuando este lugar esté lleno de colores ocres y rojizos, amarillos y marrón glacé.
 La vuelta fue fantástica, comentando la grandiosidad que nos regala la naturaleza, recordando tantos lugares en los que sentimos esas vibraciones que nos regalan los bosques y las montañas, planeando nuevas rutas para la próxima temporada(que se acerca veloz)...y en el camino pudimos contemplar este árbol de tronco rojo y hojas muy verdes del que habla la leyenda del Tabayón del Mongayu jjjjjjjjj.
Estaremos una semanita de vacaciones,por fin hemos recobrado nuestros momentos... ¡¡hasta la vuelta, no os olvideis de disfrutar de la vida!!.
"La amistad es siempre alborozo al encontrarse, verse y saludarse de nuevo"
 

4 comentarios:

Cienfuegos Caleyeru dijo...

Sara, la ruta es una preciosidad, pero si te gustó en esa época, .... imagínatela en otoño. Vas a tener que volver.
Un abrazo

Teresa dijo...

Muchos besos y que lo paséis muy bien.

Ginebra dijo...

Un bosque precioso, un placer para pasear, también para ver, nos conformaremos con eso... Bueno, yo aquí tengo bosques frondosos para mis paseos.
Besitos

Duarte dijo...

Qué caminos, qué tonos de verde, qué colores... qué maravilla!...
Cómo disfrutáis! A seguir, que eso es vida.
Os abrazo muy fuerte