28 de abril de 2014

POR EL GR 67...MUDANDO DE LUGAR

Tercer día en Ayna y el plan era ascender hasta La Albarda...por más que preguntamos poco supieron decirnos sobre el modo de ascender hasta la cima...nos metimos por mil pueblos y al final por medio de una fotografia de internet de personas que la habían realizado, ¡¡bingo!!...dimos con el comienzo de la ruta...
salimos todos entusiasmados hacia la cima y a mitad del camino...pedazo tormentón que nos pilló (se veía venir) ese cielo oscuro que amenaza a los almendros, unas gotas impresionantes y unos rayos que en medio del pinar dan pánico...asi es que con muy buen criterio creo, desistimos de llegar a La Albarda...¡con lo que nos costó encontrar el inicio de la ruta)

 Se levanta  bastante aire...hace mucho calor...pero el aire se llevó lejos la tormenta y después de comer en el área de descanso de Ayna junto al rio Mundo, decidimos que la tarde es larga y nos vamos por el GR 67 a caminar y caminar...¡¡hasta donde lleguemos!!...y nos vamos a Los Picarzos, y hasta Royo Odrea...desde el Mirador del Infierno la altura es impresionante...estos picos no son tan altos como los nuestros, no son cimas elevadas ...pero los cortados y la altura desde los miradores si impresionan y mucho...sobre todo a mi vértigo.
 Aquí en esta tierra, por todas las laderas hay canales para aprovechar el agua...es impresionante verlos tan ordenadamente canalizados por debajo denosotros.


 Y de Royo Odrea al Mundo otra vez...a refrescarnos un poquito en esta preciosa cascada...seguimos en el GR 67.
 Y continuando por este camino de gran recorrido, nos introducimos por estos caminos tapados por la vegetación en algunos tramos, que los hace más misteriosos aún y apetecibles. Vamos en dirección a Los Picarzos...




 Y una pequeña paradita en esta roca con forma de cueva, para mirar hacia Ayna...La Suiza Manchega...colgada de estas bellas montañas, descansando sobre La Sierra, tranquila, silenciosa,acariciada por el intenso calor de la tarde de abril.
 Y subimos, y subimos...por bosques preciosos y cultivos de olivos y almendros.

 Y algún pedrero también...jopelas ¡¡qué calor!! y vuelve a tronar...


Y aquí, los canales bien cerquita nuestro ya a la bajada



 

Enlazamos con la otra parte del sendero  ya en el Collado LLanico, empezamos a bajar hacia Ayna de nuevo ...nos vuelve a pillar la tormenta pero da igual, ya hemos terminado todo lo planeado para la tarde, cada vez llueve más...llegados al enlace con la ribera del Mundo pantalones de agua, paraguas y a caminar rápidos que sólo nos quedan 2 km para llegar a Ayna...
esta jornada entre buscar La Albarda, quedar a medio camino y hacer toda la etapa de la tarde nos metimos 15 km para el cuerpo que nos supieron a gloria bendita.
 Y ya llegados al rio, en Ayna mismo, vuelve a salir el sol, definitivamente se marchó la tormenta y ha dejado un fresquito que agradecemos mucho. 
Montes muy diferentes a los nuestros, pero bonitos...como todas las montañas.


“Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y para ver pueblos”. 
 Jean Jacques Rousseau 






6 comentarios:

montse dijo...

Cómo me gusta acompañaros por estos caminos que nos muestras a través de tus imágenes y tus minuciosas explicaciones!!
Un abrazo muy fuerte.

Teresa dijo...

Sara, si que son diferentes, pero bellos también. Besos.

Mair Ló dijo...

A veces perderse es encontrar nuevos caminos. Aissss qué fotos tan bonitas, Sara, son puro oxígeno!

Besitos, preciosa!

La Gata Coqueta dijo...



Cultivemos el optimismo sobre todas las cosas.
Al mal tiempo, buena cara. Usando el positivismo en los juicios,
buen humor en las palabras, alegría siempre presente en el rostro,
con una sonrisa de felicidad en las pupilas de los ojos…

¡Recordando que el corazón siempre permanece joven!

Un feliz y luminoso día te deseo desde la distancia,
pero muy cercano desde el corazón.

Atte.
María Del Carmen





Cielo dijo...

Sin duda prefiero los pueblos
a las ciudades
me fui a vivir a un pueblo pequeñito
con mucho campo y un río cerca
y la verdad es otra vida.

Como siempre estupendas fotos
y paisajes para quedarse un buen
rato a contemplar.

Un placer volver siempre.

Ginebra dijo...

Una ruta preciosa, Sara. A ver si un día coincidimos de nuevo, pero para caminar por senderos y no por bares:)
Decir que la frase de Rousseau es genial. Yo me decanto por lo segundo, creo que ahí está la clave para conocer los países, ¿no?.
Besos